LA NOVIA DE DUCHAMP

 

barreto_00Nushi me esperaba sentada en un escritorio montado en medio del jardín, abajo de un limonero, frente a una pared gigante tapada de rosas blancas que caían y armaban una alfombra perfecta. Entorno ideal para conversar. Lo extraño es que me citó a la mañana temprano en su taller a cuadras del Parque Saavedra, y yo que creía que era un ser nocturno… Me equivoqué, ya estaba a full con el teléfono, compu, asistentes y alumnas. Infinidad de pájaros y algunas esculturas que rodean el escritorio escucharon todo.

-¡Qué lindo jardín! ¿hace mucho que tenés el taller acá?

N- ¡Viste! Es realmente un paraíso. Hace 4 meses.

-¿Ya estaban estas plantas antes de tu llegada?

N- Sí, pero yo agregué varias. Soy muy plantífera. Encima tengo un jardinero que es guapísimo; eso suma, siempre suma. El jardinero es una fantasía que uno tiene, como el plomero. Pero es más lindo todavía, porque es más lindo lo que hace.

-¿Tu obra está relacionada con los jardines?

N- Yo la asocio mucho a otro espacio, a los bosques. A pesar que, si me decís vacaciones en Bariloche, te digo no. Pero fui mucho de chica por mi viejo que pescaba con mosca y cazaba. Entonces sur hice, por lo cual, vi bastante bosque. Y tengo como toda esta tradición centroeuropea de donde viene mi familia, que es de Hungría y Polonia. Me gusta todo lo que tiene que ver con vegetación, no sé si jardín. Me encanta este. Llegar a este jardín, a este taller, es un proceso que lo tengo en la cabeza hace bastante tiempo. Trabajar en un espacio con aire, cómodo y tener mucho espacio para que la gente trabaje.

– ¿Pasás mucho tiempo acá?

N- Todo el día, llego muy temprano, me encanta la mañana. Vivo muy cerca, asi que voy y vengo en bicicleta.
Me hice ahí un ranchito al fondo porque, como estoy remodelando mi casa, paso más tiempo acá. Mi primer mate es acá, en patas en el jardín. Empiezo el día en esta mesa larga, dibujo y hago mis famosas listas. Soy la chica – listas, las necesito para organizarme un poco, porque tengo muchas áreas de trabajo. Abrí mucho mi panorama artístico, dando clases, escribiendo, haciendo performances, piezas de jardin, intervenciones públicas. Ahora estoy con el tema iglesias, empiezo mi tercer iglesia.

– ¿Cuál? ¿Dónde?

N- Todo empezó a raíz de una una asociación que hago. Estoy vinculada a Weber, que es una empresa que – la palabra sponsor es horrible-, pero tiene esa característica.  Con cero frialdad de sponsor, porque tenemos un vínculo de amistad, es gente muy generosa, que tiene un departamento que se especializa en recupero de espacios públicos. Me parece el mejor marketing que pueden haber elegido: ayudan, aportan y enseñan. Y a raíz de eso hicimos un trabajo hace unos años, una plaza en San Telmo. Por ese proyecto conocí al Padre Pepe, que es una especie de cura tercermundista, sumamente fuerte, con una misión, que uno dice “si fuera todo así sería todo más fácil”. Un tipo con mucho carácter y mucha sensibilidad. Que vive en la villa 21y genera un espacio educativo, de ayuda, en un lugar de mucho conflicto. Una villa caracterizada por ser multinacional, porque hay mucho Perú, Paraguay,  Bolivia, y mucho argentino. Donde el espacio y la comida faltan. Trabaja mucho con chicos en estado de emergencia con paco. De hecho fue amenazado por sacar cocinas de paco en la villa, que es como sacar un banco de la villa, no? Es un tipo con muchísimo coraje, joven, muy guapo. Imaginate, yo me sentí una Camila O´Gorman, ya me estaba enamorando. Yo me suelo enamorar de la gente inteligente. Y él sabe de su carga erótica que es inevitable, es muy bello, sencillo y franco. Atractivo por todos lados.
No puedo dejar de asociarlo al Padre Mugica, quizás menos politizado, pero por el coraje de vivir ahí cuando podría hacerlo en cualquier otro sitio.
Su iglesia es la Caacupé. Ahí me encontré con una realidad que uno ve todo los días pero es distinto cuando entrás en contacto.
El 4 de diciembre inauguro San Blas, en una zona muy complicada porque es en la mitad de la villa, es difícil acceder, fue un proceso muy largo porque siempre hay conflictos. Es una capillita muy chiquita.

-Empezamos raro… yo que creía que me ibas a hablar de tu vida nocturna, una Nushi más guarra como en la radio…

N- Si, vos  me decías que me veías nocturna; soy nocturna cuando hay que serlo, cuando hay una buena reunión de amigos, cuando hay una fiesta divertida. Trato de valorar un cambio que tiene que ver con estar despierta de día. Hay gente que trabaja bien de noche, yo estoy trabajando bien de día y estoy con ganas de disfrutar de este jardín, que no solo tiene plantas, tiene amigos, tiene proyectos… parezco Neustadt, trabajo 16 horas por día.  Soy muy adicta al trabajo porque amo lo que hago. Muchas veces estoy  con Cecilia y Estela (manos derechas/asistentes/colaboradoras), suspiro y digo “qué lindo lo que hacemos”, amo mucho el trabajo. La paso bien, aunque también duele ir a la villa 21, hay rutina en los cursos, me canso de trabajar tanto, a veces llego a las diez de la noche y no doy más. Y me sigo comprometiendo cada vez en más cosas.

-¿Cuando empezaste con la radio?

N- Con la Negra, en la Rock&Pop, empecé en el 2008.

– Parece mucho más. ¿En un momento que ella se fue de vacaciones la reemplazaste?

N- Reemplazar a la Negra es una palabra muy grande, hubo un mes donde ella se fue de vacaciones, entonces yo fui todo los días pero no como reemplazo sino como apoyo, fue muy intenso. Aparte, yo jamás en mi vida había hecho radio. No sabía cómo se hablaba, cómo se escuchaba, cosas técnicas que desconocía totalmente. La Negra al principio me tenía cagando, en el sentido técnico, me decía: “hablá al micrófono”, “¡nooo!, no hagas gestos”, “no suspires”, “no te metas”, porque yo todo el tiempo me metía… fue un gran aprendizaje. La Negra es de las personas más generosas que he conocido, es inteligente, por eso la amo.
Todo empezó un día que fui a llevar invitaciones para una muestra en el Malba organizada por Cristina Schiavi, “Mercado”. Participábamos Gabriel Baggio, Elba Bairon y yo. La Negra me dice “sentate y contanos, ¿qué vas a hacer? ¿qué vas a mostrar? ¿cuadros?”, que siempre es la idea del que no está en el arte. De hecho cuando me preguntó que vas a mostrar yo le digo “un brócoli”, “¿cómo un brócoli? ¿que es un brocoli?¿es una obra?” y ahí empezamos a hablar de Duchamp, Fontana, Grippo, y de un montón de artistas.
Me hizo crecer mucho, estudiar mucho, porque cada lunes repaso, leo, investigo.

-Pero ahora Elizabeth Vernaci opina, puede hablar de Duchamp, aprendió mucho muy rápido.

N- Mucho, es increíble. Es que por eso creo que estamos en un momento bueno, porque a ella también se le fue el miedo, que es algo que ocurre porque el arte contemporáneo es muy hermético, no es fácil.

Por ejemplo, Tortonese tiene una pulsión mucho más erótica y humorística con todas las situaciones de su vida, y en relación al arte a él no le interesa guardar datos, que la Negra sí guarda datos, no se si se lo propone, pero hoy día me dice: “claro, es concreto”, y yo me muero, o me habla de Lucio Fontana. Me hace muy feliz, porque no era mi intención, y ahora hay un diálogo que me encanta. Aparte es genial porque es lunes, venimos del finde todos con resaca, es un día difícil de arrancar y sin embargo sale. Los ves a los dos, me miran, están atentos a lo que voy a decir, y yo me siento por un lado muy fascinada y por otro obligada a decir las cosas bien.
Hay un vínculo muy amoroso entre los tres, y no es que estemos todos los días pegados, con Tortonese me veo un poco más, se transformó en mi amigo, me llama para decirme que se compró una mayonesa light, y me encanta. La Negra es muy madraza, tiene un hijo chico, lo lleva y trae del colegio, tiene otros ritmos.

-Estás en una super radio fm, pero a la vez nada fácil, la mayoría del público es rockero adolescente que quizás poco saben de arte, y vos hablas de Burle Marx, Helio Oiticica… y sin embargo tu espacio tiene mucho éxito.

N- Es que fue un poco mi prejuicio inicial, yo me imaginaba que eran todos pelilargos rockeros y sin embargo yo subo a un taxi y me dicen: “qué bueno lo de Berni”, y es un señor mayor el taxista. El público de la radio es muy variado, no es solo para pendejos. Y de golpe me escucha toda la gente del arte, que también es rarísimo, para mi es como una prueba. Me corrigen datos, y eso me encanta, porque quiere decir que lo están escuchando.
Creo que es un momento interesante de discusión del arte contemporáneo, más que nunca. Sacar el código de que el artista es un tipo bohemio que se fuma un porro. Es un trabajo como cualquier otro; en el que uno tiene más o menos estrella, te va más o menos bien, pero es un laburo que tiene una rutina espantosa a veces. Por supuesto, trabajar en un area creativa siempre es más fácil, pero creativo se puede ser siempre, vos ves una verdulería y ves como el tipo acomodó por colores el repollo, las frutas… el kiosko, la zapatería creativa, el contador creativo. Yo creo que la creatividad tiene que ver con una pulsión erótica, no tenés que ser artista para ser creativo. Tenés que ser creativo con el amor, la pareja, con la vida.
Algo que pasa en la radio es que hay mucha emoción, mucha gente me dice: “me emocioné con Quinquela, con Lola Mora”; es buenísimo que se emocionen con esas historias y no porque no sean la de la Mole Moli o Tinelli, si no porque son otras historias, que están cargadas y han hecho nuestra identidad, nuestra cultura, que están llenas de arte, de humor, de cuentos.

-¿Te gustaría hacer televisión?

N- Sí, tengo un par de propuestas para el año que viene, pero no me gustaría esto de fashionalizar el arte, no me interesa para nada. En general se suele creer que es la manera de entender al arte. Y si bien yo amo la moda, los diseños y todo, el fashion habla de un revestimiento. Y banalizar el arte no está bueno, es algo que no hago con la Negra. Si bien podemos reírnos mucho, no estamos banalizando, tenemos rigor histórico, es algo serio que podemos mezclar con la palabra poronga. Y es algo que tienen ellos, ni a la Negra ni a Torto les interesa salir en la revista Caras mostrando su living.

-¿Estás escribiendo?

N- Me voy a instalar un mes en Uruguay, en verano, a escribir. Voy a hacer una selección de 15 artistas, totalmente caprichosa, desde Duchamp a esta parte, cada capítulo va a ser diferente. Voy a mezclar anécdotas que tengo, como cuando mi viejo me llevaba al estudio de Kosice o a buscar pan dulces al obelisco de Marta Minujín.
Mi viejo me llevo a los 11 años a ver a Pappo, y ahí fue la primera vez en mi vida que vi fumar un porro, y fue a mi padre, que no fumaba porque era asmático, pero “para escuchar esta música hay que fumar esto”, me dijo. Bueno quiero mezclar todas estas anécdotas, de qué pasaba con Pappo y el Di Tella, ese clima. Tiene una impronta personal y un poquito de ficción. Me gustaría ser la novia de Duchamp.

– ¿Duchamp es quien más te erotiza?

N- Sí, por el humor, la libertad, sus primeras curadurías, textos, su uníon con Man Ray… Estuve ahí, cuando leas el libro vas a ver que estuve ahí. Disfrutábamos mucho de todo con Marcel, mucho sexo, su esposa lo sabía y estaba todo bien, y aquí estoy gracias a él, ¡jajaja!

-¿Dirigiste una revista de arte?

N- Si, Canecalón. Fue un proyecto maravilloso que amé hacer con Raúl Flores y una productora de cine. Salieron 12 números, era bimestral.
Siempre fui muy buena productora ejecutiva, pienso, cocino… desde chica… sabía que si iba a la escuela con tal pollera, a la chica que le gustaba la ropa, le iba a gustar que yo después la ayude.
Raul vivía en España siempre trabajamos bien juntos, yo tenia necesidad de que él vuelva, asi que inventamos esta revista. Trabajamos mucho, fue un proyecto cansador, con sueldos muy magros. Pero hicimos de todo, cubrimos la bienal de San Pablo, un número especial en Chile, presentábamos en distintos lugares, nos llamaron de la Tate Modern, se armó algo increíble.
Después se fue desgastando porque la productora que ponía el dinero no vio o no supo ver que tenía muchas posibilidades, conexiones con coleccionistas, banqueros, empresarios, etc. Y era muy cara porque era a color, con traducciones en inglés, más una superweb. Y nosotros no teníamos energía para conseguir sponsors.
Casualmente también hubo como una bomba personal, que hizo que yo me alejara de mucha gente de ese entorno, y ahí empezó un poco mi cambio de vida, esto ya hace como 4 años. Me harté un poco de un estilo de vida que llevaba, muy intenso, pero… ahí hice los fotomontajes, estaba en una cosa un poco más oscura, retraída y muy encerrada, con muy poca luz. Trabajaba de noche: foto, coso y whisky.

-¿Paraste con las venecitas en esa época?

N- Intenté divorciarme de las venecitas, por este confilcto… pero justo vos lo nombraste a quien terminó de ayudarme, que es Burle Marx. Yo hablo de los muertos como si estuviesen vivos, porque creo en la herencia, creo en lo que dejan. Tengo una alta carga espiritual en mi vida, creo que los espíritus están. Y uno tiene que relacionarse con lo espiritual.

– ¿Cómo te llevas con la computadora?

N- Soy anti wikipedia, me parece que es un buen anotador, pero no confío ni en las fechas. Soy bicho de biblioteca, voy a la Nacional, o al Centro de Estudios Brasileros. Soy adicta a la lectura, voy a reformar mi casa porque es una casa biblioteca.
De la compu rescato lo que tiene que ver con lo comunicacional más que el searching. Me gusta el mailing y poder escribir una carta a Jeff Koons, que no se si la recibió, o quién la recibió, pero yo le escribo. Nada de mensajes cortos, aunque sí con Tortonese, que todos sus mensajes los guardo y los estoy editando, y de hecho ahora en Mapa de las Artes publiqué algunos. También me gustan los mensajes cortos por celular para los amantes. Mensajes de dos palabras, como “te extraño”. No tengo facebook, ni twitter. Tuve un fotolog, donde ponía fotos de mis cactus, hasta que me dí cuenta que mi vida estaba ahí, ponía “me peleé con mi marido”, ¿qué estoy contando?… Cosa que ahora cuento en la radio, cuento cosas quizás mucho más íntimas también ¡jajaja!

– Me llama mucho la atención todo lo que contás en la radio, tus curtidas del fin de semana por ejemplo. ¿Lo preparás? ¿Ya sabés qué vas a contar?

N- ¡Jajaja! No, para nada. Cuento todo. Con respecto a esta situación de intimidad, me ocurre lo siguiente: me ha pasado de todo en la vida, tengo 47 años, pero yo digo que viví 100. Vengo de una familia diferente, he pasado por todo tipo de situaciones, siempre he sido inquieta, he buscado, viajado, me he permitido estar con hombres, con mujeres, ver qué era el sadomasoquismo…

-Sos generosa, contás y compartís todas tus experiencias.

N- Es lo que es, incluso también en ese sentido la Negra me encanta porque al principio me decía “lesbiana”, y ella se daba cuenta que no se me podía encasillar en un solo lugar. También mi hija me decía “no hables de mí, no cuentes cosas mías”; y es que una vez dije: ” Bianca esta deprimida porque se peleó con el novio “. Entonces me cuido o digo cosas muy por arriba sobre mi familia, por respeto. Después hay muchos amantes que me suplican que no los nombre. No tengo nada que ocultar, en alguna ocasión conté cosas horribles también. Igual creo que no hay que tenerle tanto miedo a eso, no maté a nadie, soy buena persona, y tengo una sexualidad, amigos y una vida intensa.
Por otro lado soy profundamente creyente, mucha gente me dice “me estás jodiendo”. Y qué tiene que ver que me guste coger con tener fe. Tengo una vida variada, así quiero ser y ojalá pueda seguir así hasta los 90, lúcida.
Sabés, mi mamá fue clave en mi vida, mi educación, en todo. Era una persona muy interesante, muy húngara, lúcida que hizo mucho lo que soy. El día que le conté que estaba con una mujer, me contesto: “como tu abuela”, que era su madre. Y se lo contó a una tía mía, y eso me molesto y se lo dije, y ella me respondió que no tenía nada de que avergonzarse, porqué no iba contar que yo estaba enamorada de una mujer. Me dijo, “decime cuál es el problema y lo charlamos”.
Y no me enorgullezco de haber estado tirada borracha en una vereda… me gustaría que no me vuelva a pasar, pero lo puedo contar, ya pasó. Por ahí hay cosas de las que me arrepiento porque lastimé gente, pero no me avergüenzo. Ahora estoy tratando de no arrepentirme ni avergonzarme, de hacer nada más que lo que me genera placer, estoy preocupada por cuidar a los que me rodean. Tengo 60 alumnos, a los que les trasmito realmente todo lo que sé. Y en realidad enseño un oficio, ni más ni menos, porque no enseño arte, arte enseño en la radio. Acá solo enseño como hacer un mural, una piscina, tu casa, el baño, es un oficio que hoy en día está en desuso, es una técnica, porque no es lo mismo poner un azulejo que un mosaico veneciano. Generar un conocimiento, eso es lo que estoy haciendo.
Me he vuelto más buena, más tranquila conmigo, más pacifica. Entré a una galería que hacía mucho que quería entrar, en Vasari, con una directora que quiero mucho, me respeta, no es pesada, nunca va a ser mi amiga, como ella dice, y sin embargo me vende y me aconseja.
Mi deuda ahora es enamorarme, creo que nunca estuve enamorada, que tuve relaciones muy buenas, intensas, muy pasionales y de mucho aprendizaje. Pero me falta un compañero barra compañera. Todavía el amor me genera inseguridad. Todo lo demás sé quien soy. No hago terapia, ya hice demasiados años, no quiero hacer más. Ahora creo más en un trabajo espiritual. Creo que lo que tengo roto no es la cabeza ni el corazón, sino la entrega espiritual. Quiero trabajar en esto y terminar mis días acompañada en mi jardín.

– Estás viajando mucho a Brasil.

N- Estuve en San Pablo por la Bienal y en de Río de Janeiro por dos muestras que estoy organizando con Leo Battistelli. Este mes vuelvo por esas muestras y también por una ceremonia de candomblé, esto va a ser muy importante para mí, en mi viaje anterior supe que soy hija de Iemanjá y Ogun.

– ¿Ves arte en las religiones africanistas?

N- Te voy a contestar con una frase que leí ayer de Hundertwasser, al que amo, es un genio que asocia todo. Él habla que lo espiritual está relacionado al saber, y el saber a la estética, al vivir, a la naturaleza y al arte. Lo que te puedo decir es que siempre que hay espíritu hay arte. Vas a una iglesia, cantan el Ave María y yo me muero, donde hay espíritu hay crecimiento. En el caso particular de esta ceremonia que voy a presenciar en Río, te soy sincera, no estoy queriendo ver nada de eso, me estoy concentrado en otra parte, sino es como que sigo trabajando. Al principio miraba todo: la ropa, los caracoles, tambores, flores y en un momento dije “no vine acá a entrar por lo estético”, quería entrar con los ojos cerrados, entrar con mi espíritu. Vengo de familia de terapeutas, mis padres eran psiquiatras, y vivimos en un país donde todo se interpreta. Por un lado es genial también, pero me gusta que en Brasil no están interpretando los actos, las cosas pasan.
Todo lo visual me genera proyectos, y el que tengo ahora tiene que ver con el espíritu. Quiero estar con los ojos cerrados para concentrarme, y entregarme como lo hago en todas las áreas de mi vida, el sexo, trabajo, amor, trámites, lecturas, maternidad… Fui madre a los 21 porque aguanté, quería serlo ya a los 16, siempre deseé a la hija que tengo. Quizás apresurado, pero fue perfecto, la hija que tenía que ser, en el momento que tuvo que ser.
Me gusta mucho todo, y cosas nuevas me pasan todos los días. Ya sé que no volvería al sadomasoquismo, pero si sé que me van a seguir pasando cosas raras, ¿qué me falta? ¿tirarme de un paracaídas?

-¿Cómo llegaste al sadomasoquismo?

N- Por trabajo, me ofrecieron trabajo cuando estaba en Nueva York. Fui dominatriz. Y lo entendí enseguida, yo no soy quién para juzgar como goza la gente.
Fui con unos amigos a un lugar silencioso, todos hombres. Quería ver, y pensé que podía ser hasta algo gracioso. Estaba en la barra tomando un jugo y viene un señor y empieza a lamerme las botas, miré al barman con cara de qué hago, y me dijo “está buscando ser tu esclavo”. “¿Y si no quiero?” “Va a estar más feliz todavía”. Le dije “¡salí!” y se puso loco, feliz. Con esa patadita entendí todo. Y ahí me di cuenta de que era gente que después iba a su casa a coger con su mujer o su marido, como que buscaban una excitación más. No me pareció mal como gesto y seguí yendo. Y un día el tipo me dijo: “¿querés trabajar?” Empecé por esposar a alguien a un palo, meter a otro en una jaula, y después tuve mi upgrade más alto que era la jaula de sado directo, con látigo, velas. Esto duró unos meses, ganaba bien. Reconozco que ese trabajo influenció mi vida sexual, me apegué un poco, no al sadomasoquismo pero sí al leather, y me gusta el fetiche.
Era un lenguaje muy visual, no tanto del dolor; sos un personaje, estás jugando. Es un sexo que tiene que ver con el juego, juego de roles. Me interesó durante un tiempo, ahora no. Bueno, ayer me ataron ahora que lo pienso ¡jajaja!, me ataron con un cinturón.

– Cuando hablaste de sadomasoquismo en la radio hiciste un aporte literario por el cual leí y conocí a Pablo Pérez, me acuerdo que hablaste mucho de sus libros “El mendigo chupapijas” y “Un año sin amor”.

– ¡Ay! Qué bueno, me encanta Pablo Pérez, es un gran escritor.

– La obra “Mi niño ciervo” tenía un protagonismo especial en la muestra Taxidermia en la galería Vasari, que me podés contar de esa obra.

-Es el protagonista de mi novela. La historia surgió en esas trasnochadas negras donde mi peor pesadilla es que le pase algo a mi hija. No se qué haría. No me suicidaría, porque soy creyente, y el suicidio no me llevaría al lugar donde quiero ir después de la muerte. Pienso siempre como podría llevar un dolor así. Y a raíz de eso empecé a escribir la historia de una señora que cumple cien años, y desde un geriátrico cuenta sobre su nieto que se suicidó. Es un niño diferente, que tiene cuernos, es un niño ciervo que come frutillas silvestres, anda en cuatro patas, un freak. No sé si viste una película que se llama “El niño de cabello verde”, tiene algo de eso. Tiene mucho de autobiografía, yo siempre me sentí freak, desde que tengo memoria, de chica era chinchuda, de pocos amigos, bordaba y cocinaba, la nena de mamá. Con padres locos, que hacían tai chi chuan, era todo raro, y a la vez no éramos hippies, entonces sonaba más raro. Mi viejo era de la asociación psicoanalítica argentina, ultra formal pero tomaba drogas.
Entonces este Niño Ciervo tiene algo que ver con como los padres quieren torcer a su hijo hacia una normalidad que no es tal y este niño toma una decisión equis. Lo que me cuesta es el final, ya escribí tres finales diferentes.
Taxidermia fue una muestra para mi muy importante y me sorprendió mucho, más allá de la habilidad de Marina Pellegrini para vender, que se vendiera el 80% de la muestra en dos días. Me di cuenta que lo que le pasó a la gente estaba fuera de lo que tiene que ver con el coleccionismo. Y me llamaba la atención que mucha gente me hablaba de lo tierna que era la muestra y yo la veía bastante dura. Aunque yo me reconozco como tierna.
Como me dice Tortonese: “esto recién empieza, tranquila”.


Nushi Muntaabski
Nace en Buenos Aires en 1963.
Trabaja en distintas disciplinas. Objetos, video, pintura, performance, fotografía e instalaciones. Desde 2008 participa del programa radial “Tarde Negra” en la FM Rock&Pop 95.9. Durante 2004 y 2005 dirige la Revista de arte Canecalón. Desde 2005 dirige el proyecto “ Las Piedras Preciosas” donde integra su labor artística a la arquitectura, realizando murales, site specific, y otros trabajos que hace por encargo para coleccionistas, arquitectos y diseñadores industriales. Realizó innumerables murales en lugares públicos para iglesias, plazas y hospitales.
La mayoría de sus obras son realizadas en mosaico veneciano, material que utiliza desde 1999.
www.laspiedraspreciosas.com

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