Sueños de Vidrio, Nushi Muntaabski, Arteba, 2012

Cuando era niña había una serie en la televisión, que por cierto era en blanco y negro que se llamaba “La Picara Soñadora” estaba protagonizada por una adolescente Evangelina Salazar, ella (la protagonista) trabajaba en la juguetería de un gran almacén (por ese entonces el almacén top era la Tienda Harrods) Evangelina cantaba una canción que decía así: “Yo soy la picara soñadora, la que canta a toda hora y en mi mundo soy feliz”. Esta mujercita que estudiaba derecho, se la pasaba soñando, bailando e imaginando un mundo de fantasía, que armaba con los elementos que la rodeaban, maniquíes, muñecas, pelucas y muebles de la tienda. Casi todos los musicales de esta novela transcurrían dentro de las vidrieras, con lo cual su mundo y sus sueños eran sueños de vidrio, solo eran reales en ese cubículo desolado, ya que era de noche y nadie (salvo su padre que era el sereno) sabía de sus sueños. Finalmente, como en toda novela se enamora del dueño de la tienda y su vida se le acomoda en un santiamén.

Esta serie marcó algo en mi, esta suerte de crear mi vida como una fantasía, como un cuento de hadas, ( que por cierto mi madre me leía todas las noches, historias de hadas de centro Europa), se mantiene viva hasta el día de hoy, creo en los cuentos, creo en las fantasías, creo en las hadas, creo en los príncipes y princesas , creo que un buen cuento o una buena historia puede salvar una vida, creo en la buena gente y en las buenas intenciones, creo que un pequeño gesto nos puede salvar y también creo que si uno se descuida puede vivir una vida dormida, que es lo más parecida a no vivirla. Yo decidí gracias a la valentía que mis padres me inculcaron que era mejor estar despierta que dormida, por eso hice todo lo que hice.

Sueños de vidrio son tres fantasías personales y amadas. Tres relatos en los que creo: El mundo que nos abre la literatura, el encontrar el amor aunque sea demasiado tarde y por último despertar de un largo sueño, ver la realidad, no tener miedo al paso del tiempo, y sobre todo amar y dejarse amar.

Estos espacios – vidrieras donde ocurrirán diferentes situaciones performáticas hablan de esto y los protagonistas seremos todos, al menos todos los que se animen a participar. Ya que el público está invitado a escuchar las historias que se leerán en una biblioteca plagada de libros, libros que serán donados gracias a la voluntad de Patio Bullrich, van a ser testigos (sentados en la nieve) de un video El Beso, la historia de cómo se conocieron mis abuelos en Polonia, y podrán despertar(me) de un largo sueño. Una princesa que una bruja hechizó a los 16 años y que hoy quiere escuchar porque tiene que despertar después de tantos años. Quiere escuchar a quien quiera despertarla. Con un beso o con una frase.

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